martes, diciembre 8

manuscrito encontrado en una botella, una vieja botella

y yo no quería morirme, yo no quería caerme al río, yo no quería que mi cuerpo atravesara esa capa que separaba el aire respirable y lo acuático, por eso me abrazaba de él que tenía los labios apretados y los ojos tranquilos, él que me sostenía como los canguros sostienen crías sobre el agua que se colaba entre sus pies, las piedras que se colaban entre sus pies, los peces que se colaban entre sus pies y las letras que se colaban entre sus pies y arrastraba la fría corriente, no-me-sueltes le rogaba mientras le hundía las uñas en su espalda y arrugaba mis ojos bajo su mentón, mi estómago se contraía por el susto ante la posibilidad de fallar sus brazos-columpio y detrás de mis párpados se dibujaba la escena de mis ojos abriéndose casi saliéndose mientras yo caía en dirección vertical hacia abajo, hacia las profundidades, hacia ese espacio en el que no sabía respirar, no sabía nadar, no sabía ni mantenerme flotando... sin embargo, él, la estatua paterna, con el pantalón recogido hasta las rodillas no aflojaba los codos, no permitía que todo ese celofán azul de refrigerador le adormeciera los tobillos, no cedía, no dejaba dejarme caer... hasta que un día, ese día, cuando el sol llegó a posarse justo a mitad del horizonte preparándose para comenzar su descenso y se tiñeron las nubes rojas y el agua sepia, sin cuentas regresivas, lo hizo, dejó abrir los brazos que me suspendían, como una bisagra que se articula con el abrir de una puerta, y bajé, BAJÉ hasta sumergirme en todo ese liquido, bajé días, gasté horas en poder acostumbrar mi organismo y accionarlo para abrir mis fosas nasales y seguir respirando, bajé hasta ser atrapado por toda esa corriente de celofán que me arrastró por canales acuáticos de agua fría, congelada, gélida... ¿acaso por eso alimentabas ese altar que yo guardaba? ¿acaso...esa fue la razón por la cual bloqueabas las cerraduras? ¿por qué nunca me dijiste que la Tierra estaba PLAGADA de ovejas?

lunes, noviembre 23

ESTO ES UNA ENTRADA SIN CONTENIDO.

Me acabo de dar cuenta de que no escribía hace mucho tiempo, y es que quizás no hay razones para hacerlo, a veces tengo la sensación de que los tiempos se llenan de acciones mecanizadas y de que simplemente no siento durante ellos, de que los poros como que se me cierran y esa puede ser la justa razón para explicar el nacimiento de esas espinillas en mi mejilla lado este. No sé, ahora mismo estoy de piez cruzados en mi cama, al lado debe estar mi tata durmiendo y afuera corre viento pero yo no tengo frío a pesar de que la ventana este abierta... quiero hacer algo, no sé qué, pero algo necesito... acordandome de conversaciones de mimos y caracoles me acuerdo de esas personas que actúan como paréntesis en la vida, de qué bueno sería toparme con uno de esos con patas ahora y me diga que es en el fondo esto que está pasando. Quiero salir de clases, quiero un rollo para la lomo, quiero saber.

martes, octubre 6

aparecida

la yuxtaposición de las palabras en directa poroporción a los latidos de un músculo rojo debajo del cuello, un fragmento, un párrafo de ventana abierta, un recorte de puerta entre-abierta, un umbral, apoyada en el umbral una, una con cara de ojos coloreados con crayones, disimula, ademan pseudo seductor, gestos tenues, voz en armónica: las mariposas vuelan en mi interior como los puntos transparentes que puedes ver después de mirar por largo rato fijo al sol, vuelan en mis manos, por pasadizos en mi cráneo, en mi útero, en mis pestañas. Alguien asoma la cabeza por entre las sábanas y la descalza de ojos acrayonados se acerca, se acerca un poco más. YO QUIERO QUE ME LLEVES Y ME SAQUES DE ESTA PIEZA DE PECES Y TRENES DE JUGUETE EN EL SUELO POR UNA NOCHE, decirme quizás algo que me cambie la vida o al menos el día, mis días que disfruto reíbles y felices ensueña de ojos acrayonados.

sábado, octubre 3

lunes 28 de septiembre, lunes pasado

si hay una cosa que me molesta ultimamente es la bipolaridad de los ánimos. Hoy, al destapar los cubre-ojos y abrir las fosas nasales sentí, de verdad, que este día podría transformarse en algo asi como el primer día de mi vida. Como siempre, hice una revisión rápida a mis sueños para memorizar algunos nombres y escenarios, me duche pensando en nada, concentrandome en el agua y en lo increíblemente transparente que puede llegar a ser, en como limpia mi cuero cabelludo y expulsa el aire que mi pelo recolectó durante el día y la noche en quien sabe que parte, desayuné en el comedor de afuera y más que digerir la comida me dediqué a contemplar el proceso del tostado del pan. Ahora, ahora estoy con claustrofobia en esta caja-clase de historia y me parecen desconocidas aqui algunas caras, a veces siento que esta pecera es tan tan tan micro, tan pequeña que me queda chica y necesito salir, romper el cristal, pasar algunas tardes de ver estas mismas personas, conocer otros peces, porque a veces se me acaba la carcajada para las mismas bromas de todos los días, de tanto chiste chistoso pero repetido, de llegar y saludar y ver las mismas caras auque venga con todo el ánimo de un choque electrico o una mañana estupenda, a veces me imagino a todos con máscaras de animales de plástico y me sonrío para adentro sin decirle a nadie, mastico, masticar, masticar más, masticar los espacios, masticar personas, masticar personas en forma de palabras, masticar y tragar, y devovler un poco como en la garganta, un poco, nunca mucho, pero repetir, osea me repite, y ese poco me dice que hay temas más que zanjados pero que no hay nada muy nuevo debajo de este sol incipiente... ¿y si no tengo nada que decir? ¿y si no tengo ná que contar?

domingo, septiembre 20

yellow

Hola, vivo en una casa amarilla, en una vecindad amarilla, de una ciudad amarilla. Cada día al despertar mis ojos amarillos ven por mi ventana amarilla el cielo amarillo de este lado amarillo de este mundo amarillo, después me visto con mis ropas amarillas, me pongo mis zapatillas amarillas, me preparo un café amarillo en mi cocina amarilla y abro la puerta amarilla para caminar por una calle amarilla. Me gusta escuchar música amarilla y estar con mis amigos amarillos que dicen bromas amarillas mientras caminamos por algún lugar amarillo de esta ciudad amarilla con árboles amarillos la mayor parte del tiempo. Algunas veces escribo con mi lápiz amarillo en mi cuaderno amarillo que siempre guardo en mi velador amarillo textos amarillos que fecundé yo mismo con mis días amarillos, mis espermatozoides y óvulos amarillos. Me gustaría contarles una experiencia curiosamente amarilla a través de estas palabras amarillas para entretenerles un rato sus vidas amarillas: resulta que una tarde amarilla como cualquier tarde amarilla vi a una chica amarilla pasar rápido cerca de unos edificios amarillos montada en su bicicleta amarilla, llevaba un vestido amarillo y unas gafas de sol amarillas, por casualidad me sonrió con su sonrisa amarilla, lamentablemente el semáforo se puso amarillo y ella aprovechó de cruzar, seguramente no quería llegar tarde a su destino amarillo. Yo creo que esa chica amarilla debería haber presionado los frenos amarillos de su bicicleta amarilla en esa esquina amarilla, así, yo podría haberme acercado y decirle alguna frase amarilla a sus cabellos amarillos que salían de su cabeza amarilla, decirle por ejemplo: que lindo esta el sol amarillo señorita amarilla, ¿no le parece? ¿que tal si la invito a tomarnos un helado amarillo a algún banco amarillo?, En fin, hubiera sido un estupendo momento amarillo, un momento amarillo como esos que tengo por las noches amarillas, sueños amarillos que yo creo que los producen mis sábanas amarillas que cubren el colchón amarillo de mi cama amarilla en mi cuarto amarillo. La otra noche, una noche amarilla más, me despertó uno de esos sueños amarillos, no pude seguir durmiendo recostado en mis sábanas amarillas y tuve que levantarme a buscar un vaso de agua amarilla al baño amarillo que está cerca de mi habitación amarilla, me recosté en el suelo amarillo y me quedé mirando las estrellas flotantes amarillas que titilaban detrás del vidrio amarillo, junté mis manos amarillas una sobre la otra y las puse debajo de mi cabeza amarilla para no sentir la superficie amarilla tan dura presionando mi nuca amarilla... vivo en un mundo amarillo con personas amarillas, con segundos amarillos, con lugares amarillos, con sonrisas amarillas, párpados, sonidos, y celofán.