martes, diciembre 8
manuscrito encontrado en una botella, una vieja botella
lunes, noviembre 23
ESTO ES UNA ENTRADA SIN CONTENIDO.
martes, octubre 6
aparecida
sábado, octubre 3
lunes 28 de septiembre, lunes pasado
si hay una cosa que me molesta ultimamente es la bipolaridad de los ánimos. Hoy, al destapar los cubre-ojos y abrir las fosas nasales sentí, de verdad, que este día podría transformarse en algo asi como el primer día de mi vida. Como siempre, hice una revisión rápida a mis sueños para memorizar algunos nombres y escenarios, me duche pensando en nada, concentrandome en el agua y en lo increíblemente transparente que puede llegar a ser, en como limpia mi cuero cabelludo y expulsa el aire que mi pelo recolectó durante el día y la noche en quien sabe que parte, desayuné en el comedor de afuera y más que digerir la comida me dediqué a contemplar el proceso del tostado del pan. Ahora, ahora estoy con claustrofobia en esta caja-clase de historia y me parecen desconocidas aqui algunas caras, a veces siento que esta pecera es tan tan tan micro, tan pequeña que me queda chica y necesito salir, romper el cristal, pasar algunas tardes de ver estas mismas personas, conocer otros peces, porque a veces se me acaba la carcajada para las mismas bromas de todos los días, de tanto chiste chistoso pero repetido, de llegar y saludar y ver las mismas caras auque venga con todo el ánimo de un choque electrico o una mañana estupenda, a veces me imagino a todos con máscaras de animales de plástico y me sonrío para adentro sin decirle a nadie, mastico, masticar, masticar más, masticar los espacios, masticar personas, masticar personas en forma de palabras, masticar y tragar, y devovler un poco como en la garganta, un poco, nunca mucho, pero repetir, osea me repite, y ese poco me dice que hay temas más que zanjados pero que no hay nada muy nuevo debajo de este sol incipiente... ¿y si no tengo nada que decir? ¿y si no tengo ná que contar?

domingo, septiembre 20
yellow
Hola, vivo en una casa amarilla, en una vecindad amarilla, de una ciudad amarilla. Cada día al despertar mis ojos amarillos ven por mi ventana amarilla el cielo amarillo de este lado amarillo de este mundo amarillo, después me visto con mis ropas amarillas, me pongo mis zapatillas amarillas, me preparo un café amarillo en mi cocina amarilla y abro la puerta amarilla para caminar por una calle amarilla. Me gusta escuchar música amarilla y estar con mis amigos amarillos que dicen bromas amarillas mientras caminamos por algún lugar amarillo de esta ciudad amarilla con árboles amarillos la mayor parte del tiempo. Algunas veces escribo con mi lápiz amarillo en mi cuaderno amarillo que siempre guardo en mi velador amarillo textos amarillos que fecundé yo mismo con mis días amarillos, mis espermatozoides y óvulos amarillos. Me gustaría contarles una experiencia curiosamente amarilla a través de estas palabras amarillas para entretenerles un rato sus vidas amarillas: resulta que una tarde amarilla como cualquier tarde amarilla vi a una chica amarilla pasar rápido cerca de unos edificios amarillos montada en su bicicleta amarilla, llevaba un vestido amarillo y unas gafas de sol amarillas, por casualidad me sonrió con su sonrisa amarilla, lamentablemente el semáforo se puso amarillo y ella aprovechó de cruzar, seguramente no quería llegar tarde a su destino amarillo. Yo creo que esa chica amarilla debería haber presionado los frenos amarillos de su bicicleta amarilla en esa esquina amarilla, así, yo podría haberme acercado y decirle alguna frase amarilla a sus cabellos amarillos que salían de su cabeza amarilla, decirle por ejemplo: que lindo esta el sol amarillo señorita amarilla, ¿no le parece? ¿que tal si la invito a tomarnos un helado amarillo a algún banco amarillo?, En fin, hubiera sido un estupendo momento amarillo, un momento amarillo como esos que tengo por las noches amarillas, sueños amarillos que yo creo que los producen mis sábanas amarillas que cubren el colchón amarillo de mi cama amarilla en mi cuarto amarillo. La otra noche, una noche amarilla más, me despertó uno de esos sueños amarillos, no pude seguir durmiendo recostado en mis sábanas amarillas y tuve que levantarme a buscar un vaso de agua amarilla al baño amarillo que está cerca de mi habitación amarilla, me recosté en el suelo amarillo y me quedé mirando las estrellas flotantes amarillas que titilaban detrás del vidrio amarillo, junté mis manos amarillas una sobre la otra y las puse debajo de mi cabeza amarilla para no sentir la superficie amarilla tan dura presionando mi nuca amarilla... vivo en un mundo amarillo con personas amarillas, con segundos amarillos, con lugares amarillos, con sonrisas amarillas, párpados, sonidos, y celofán.
