Me pregunto que hace tu madre sentada al lado de mi madre sentada al frente de tu hermana sentada al lado de la mía, en tu comedor. Tu padre está en el lado del living con el control del televisor en mano, arrellanado en su sillón como siempre, el sillón con un chal encima. ¿POR QUÉ están mis sobrinos corriendo detrás de los tuyos? Juegan como si se conocieran de toda la vida saltando alrededor de la mesa mientras la gata les pide cariño y cada tanto se cuela por las piernas de mi madre, qué hace tu gata colándose por entre las piernas de mi madre. Me pregunto que hacemos tú y yo sentado en esa misma mesa. Me pregunto por qué sonríes tanto y disfrutas como tu madre habla de mi y de las veces que voy para su casa y todos asienten gentiles, menos yo, que me asusta la excesiva cordialidad de este momento; tu hermana habla con la mía como si fueran las mejores comadres y se ríen de tanta cosa de su generación, se acuerdan de Adrenalina, de Leonardo di Caprio, de Cerati. Ay que placer conocerla usted no se preocupe si ya este chiquillo es como de la familia ay muchas gracias se lo agradezco mucho señora porque usted sabe que uno de los hijos se preocupa hasta que una se muera y si le pasa algo yo no sé que haría, me muero aunque no me vaya a dar un nieto. TODOS RÍEN SOBRE TODO TU, Y YO NO TE ENTIENDO. Le cuenta tu madre a la mía de cuando voy a comer, a tomar once, de que ahora al menos dormimos separados, de que la entiende amiga tenemos el mismo pesar, la misma pena la misma vergüenza, le cuenta de la otra vez que me dio lentejas para ser fuerte y me enseñó cómo hacer la carbonada, que tengo mal aspecto de repente, aspecto de anemia. Son amigas ahora. Son las mejores amigas. TODOS RÍEN SOBRE TODO TU, Y YO NO TE ENTIENDO. Miras de reojo mi susto. Repito mentalmente QUE NO SE LE OCURRA DECIR ALGO MÁS ALLÁ DE LA CUENTA, porque si mis sobrinos escuchan se van a decepcionar del tío, se van a burlar, y no estoy para burlas. Repito DILE QUE SE CALLE dile que se calle dile que se calle. POR FAVOR QUIERO PARARME DE LA MESA PERO NO PUEDO. Hasta que te paras tu. Por suerte te paras y te sigo hasta tu pieza. Cuando entro te veo de espaldas, tiemblas, te das vuelta y ahí te pones a llorar y no puedes parar. TODOS LLORAN SOBRE TODO TU, Y YO NO TE ENTIENDO. Me pides que te perdone y me pasas una bolsa gigante llena de regalos que es como de esas bolsas de basura, pero esta es transparente. NO TE ENTIENDO, y de pronto aparecemos en un taxi y hay una luz azul y vamos con mi familia a un mall, a cualquier mall donde mis sobrinos se puedan divertir en estas vacaciones de invierno, y de pronto mientras miras por la ventana SE PONE A LLOVER TORRENCIALMENTE, a chuzo, temporal, y vuelves a sonreír apoyado en el vidrio helado del taxi mientras yo sigo nervioso y sin entender nada, sin comprender el por qué de esta bolsa de regalos. No me miras, sólo te preocupa ahora la lluvia fuerte que cae y las gotas que se escapan hasta dar en el vidrio sobre tu cara. Mis sobrinos pelean como siempre dentro del taxi, no los veo pero escucho que gritan por un juguete. Mi mamá tararea a la Edith Piaf. Me comienza a intrigar que puede haber dentro de la bolsa que me diste, pero como no puedo abrirla completa sólo alcanzo a ver tras el plástico una foto tuya con una vela en la mano y en el pecho algo parecido a un rosario, pegada la fotografía en un cartón que dice MI PRIMERA COMUNIÓN. Me pregunto por qué me habrás regalado esto.
jueves, agosto 04, 2011
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