sábado, octubre 08, 2011

15.41

Ansiedad de escribir pero no atinar a unir letras que formarían frases, párrafos, poemas; ansiedad de escribir pero no poder escribir. Ansiedad de comer, de zamparme todos los dulces y postres del mundo; los mejores cocineros elaborando sus delicias sólo para mi boca, cremas, guindas, melocotones bon appetit pasando por mi garganta de estos días indiferentes y que me llenen el estómago, enguatarme hasta quedar inválido sobre la gula, el piso chorreado de caramelo. Ansiedad de ver las películas de mi lista de películas por ver, pero después de verlas no sentir ese vacío gigante en el estómago, sólo disfrutar la hora y tanto de imágenes musicalizadas y hacer como si nada hubiese pasado, desviar la vista al techo blanco y concentrarme en eso, en el techo que se sostiene por las paredes que forman este cuadrado que me contiene. Ansiedad de subirme a lo alto de un edificio y un cerro, desde la azotea sentir la ciudad comiéndome, tan gigante que no pueda más que largarme a llorar o a reír imaginando todas las historias que cada edificio encierra, que cada suela dejó al pisar cada adoquín viejo de calles con o sin nombre, de personas con o sin nombre. Ansiedad de volver a emocionarme con las canciones que hace dos años me hacían tiritar, bailar, ansiedad de encontrarme nuevamente en las canciones; I want a perfect body, I want a perfect soul. Ansiedad de ser Jackson Pollock y mandar al carajo la razón y la idea de razonar la sinapsis, el amor, clamor, el desamor, el poliamor, el sexo, la estupidez humana. Ansiedad de emborracharme pero ojalá anulado el acto burdo de beber, alcohol entrando en mis células adormecidas, sacándome, sacarme hasta que el segundo que pasa sea lo único que tenga; ansiedad de no pensar y así, en letargo, ver cómo mis amigos hablan rápido y yo no entiendo nada, que la gente, la tele y los periódicos sigan hablando y yo siga sin entender nada. Ansiedad de ansiedades, pero más que nada ansiedad de entender esto extraño; que te extraño sólo cuando te extraño.

2 arcadas:

Anónimo dijo...

persevera.

prefiero mi segundo nombre dijo...

ay anónimo, no se trata de eso, de todas formas, ¿quién es? ¿eres el mismo anónimo de siempre?